Porque sé que en un futuro cercano le mostraré este hermoso discurso a mi hijo y porque siempre lo conservaré como recuerdo de un gran hombre que hizo historia y será ejemplo para actuales y futuras generaciones.
El discuso de graduación que Steve Jobs impartió el 12 de junio de 2005 en la Universidad de Stanford está considerado como ejemplo de oratoria, por su estilo pero sobre todo por la carga emocional de su contenido, lleno de humildad, nada que ver con la pomposa presentación a la que recurría en el lanzamiento de cada uno de sus productos tecnológicos. En él habló de la muerte, tras haber sido diagnosticado un año antes con una rara forma de cáncer de páncreas.


